La Contrahistoria

Apolo, el gran salto

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Sinopsis

La Luna siempre ha estado ahí, aparentemente a tiro de piedra. Se encuentra a una media de 384.000 kilómetros, lo que la convierte en el único cuerpo celeste que nuestros antepasados podían contemplar con detalle a simple vista. Eso hizo de ella territorio de sacerdotes, poetas y astrólogos durante miles de años. Sus fases regulares, ese ciclo de 29 días y medio, sirvieron para medir el tiempo mucho antes de que nadie entendiese la mecánica orbital. Calendarios lunares los hay por todas partes, desde el chino hasta el musulmán, pasando por el modo en el que los cristianos fijan la fecha de la Semana Santa. Llegar a pisarla ya era otra historia. La odisea empezó con la Segunda Guerra Mundial y los cohetes V-2 que Wernher von Braun desarrolló para el Tercer Reich. Acabada la contienda, estadounidenses y soviéticos se llevaron a los ingenieros alemanes. Von Braun acabó en Alabama trabajando para el ejército de Esta